domingo, 26 de febrero de 2012

Leyendas Urbanas


La escuela Agustín Alonso
En esta escuela curse tres años de mi primaria de tercero a sexto grado, es una escuela pública a la que asisten niños de escasos recursos, ubicada en el barrio san pablo por la panadería Santa Eduviges, a pesar de ser una escuela pública sus instalaciones no son tan malas o almenas cuando yo estuve hace algunos años, bueno pero en fin lo curioso de esta escuela no es ni el tiempo que lleva funcionando  o  los alumnos que por ella han pasado , sino las historias que de ella cuentan, les contare una de las que han llegado a mí:
Hace algunos años el vigilante de la escuela un señor ya de una edad considerable conocido como don Juan,  se encontraba a eso de las siete u ocho de la noche  en el portón principal de la escuela   eran días de vacaciones para ese entones, miraba como un grupo de jóvenes jugaba  la potra del barrio como decimos nosotros, después de un buen rato de estar ahí regreso  al interior de la escuela  pero no tardó mucho en salir de nuevo, y con mucha prisa  serró el portón.

Puso un enorme candado y a este le amaro una bolsa negra la cual formaba un perfecto matiz con el con color del  portón, por lo cual parecía que estaba cerrado por la parte de adentro y no por fuera, esto despertó la  curiosidad de los sipotes que estaban jugando potro,  por lo que uno de ellos se le acercó y le pregunto: don Juan ¿por qué no se queda a dormir en la escuela?  a lo que le contesto:

Cuando comencé mi trabajo como vigilante de la escuela, me quedaba a dormir como es debido pero una de tantas noches que estaba en el cuartito donde doy mi pestañazo, de pronto escuche un ruido como de unas cadenas   que sonaban, inmediatamente pensé 
                                         

                                                     “se quieren meter a robar en la escuela”

 Así que me levante muy cautelosamente tratando de no hacer ningún ruido me acerqué a la puerta  y con mucho cuidado y  muy despacio  pude abrir la puerta, y no del todo solo una pequeña  parte por donde pude asomar la mitad de la cara y ver muy cautelosamente  asía el portón que da al lado de la panadería  que es el que sierro  con una cadena, pero  el portón ni siquiera se movía, y el ruido de cadenas arrastrándose se seguía escuchando  cada vez mas fuerte  por lo que mire asía el otro portón  el que es la entrada principal y casi me da un infarto por lo que vi;

Justo en las gradas que suben a la segunda plata pude ver como una mujer vestida completamente de blanco como un vestido que parecía de novia desgarrado,  quizá por el paso del tiempo, una cabellera negra y larga que la cubría un velo sucio y roto, lo extraño es que en sus manos no llevaba ningún ramo, sino unos grilletes en sus muñecas de los cuales pendían unas largas cadenas  que se arrastraban por lo largo de las gradas causando un sonido aterrador cada vez que este extraño ser daba un paso quede perplejo por lo que estaba viendo pero más aun cuando ella de un momento a otro dirigió su mirada justo al lugar donde yo estaba casi tieso del miedo pero como de reflejo serré la puerta sintiendo como un sudor helado recorría todo mi cuerpo, quise gritar pero la lengua la sentía hinchada y el cuerpo tieso, lo único que me quedo fue ponerme a rezar para que fuera lo que fuera que vi se fuera de la escuela.

Es por eso que mejor no me he vuelto a arriesgar quedándome a dormir de nuevo en la  escuela  mejor sierro y me voy para mi casa y regreso temprano al día siguiente.

1 comentario:

  1. Espero que les guste y ver sus comentarios para poder seguir contándoles mas de mis leyendas urbanas, así como si ustedes tienen alguna la puedan compartir

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